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El 7 de octubre de 1571 se desarrolló una de las grandes batallas que, a lo largo de la historia, han tenido lugar para la defensa de la cristiandad. El lugar en el que se produjo fue en el golfo de Lepanto, entre el Peloponeso y Epiro, y en ella se enfrentaron los turcos otomanos contra una coalición cristiana, llamada la Santa Liga, integrada por el Papa, la República de Venecia y la monarquía de Felipe II.

Han sido numerosas las obras de arte que han plasmado escenas de esta contienda. Y hoy queremos centrarnos en una titulada “Revelación a San Pío V de la victoria de la Santa Liga en Lepanto”. El lienzo, de grandes dimensiones, pues mide 5,3 x 3 metros, plasma el momento álgido de la lucha en el que la Sultana del almirante turco es invadida por un aluvión de soldados defensores de la religión católica. Los expertos catalogan a esta obra como una de las representaciones más exactas de la contienda.

Pero lo que nos lleva a traer a este lienzo como tema de este blog es que en esta representación pictórica se plasma una parte de la geografía urbana de la Málaga del siglo XVII, según han acreditado profesores de la Universidad de Málaga, expertos del Museo Naval de Madrid e investigadores de la empresa Nerea.

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“Revelación a San Pío V de la victoria de la Santa Liga en Lepanto”. Técnicos del Instituto de Patrimonio Cultural Español y del Museo Naval han restaurado “en vivo” este cuadro hace pocos años. Fuente: Museo Naval de Madrid.

Los expertos barajan la teoría de que esta obra, posiblemente, fuese encargada por el obispo de Málaga fray Alonso de Santo Tomás el cual, en su labor pastoral, dedicó grandes esfuerzos a la expansión de la cristiandad. Así, este cuadro recalcaría la victoria del catolicismo sobre el imperio turco.

El lienzo se concibió para el Convento de Santo Domingo de nuestra ciudad, y mostraría a todos sus visitantes la preponderancia de la religión católica. Concretamente se ubicaba cerca de las cocinas del cenobio, según se ha podido averiguar dado el ennegrecimiento por el humo y los desperfectos originados por el calor que se pudieron apreciar en su restauración. El cuadro permaneció en el Convento hasta la desamortización de Mendizábal, siendo la reina Isabel II quien en 1848 determinó su traslado al recién inaugurado Museo Naval de Madrid, donde a día de hoy se puede contemplar. Este cambio de ubicación lo llevó a cabo el Marqués de Molins.

A esta posibilidad de su encargo por parte de fray Alonso hemos de añadir que, además, el obispo fue un gran defensor y propulsor de la devoción al Santo Rosario en la diócesis malacitana, escribiendo libros como su “Devotissimo ofrecimiento del Rosario de Nuestra Señora”, que llegó a publicarse por imprentas de diversos lugares de España.

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Fray Alonso de Santo Tomás en un grabado de la época. Fuente: wikipedia.

La autoría de este lienzo aún no se ha podido concretar. No obstante, todo apunta a la intervención de dos artífices: uno para la parte derecha en la que aparece la batalla naval, y que correspondería posiblemente a Juan de la Corte; y otro, el que nos interesa a nosotros ahora, que sería quien plasmara a la ciudad de Málaga y a San Pío V. En este segundo caso, los expertos se inclinan por atribuir la autoría de esta zona del lienzo a Juan Niño de Guevara, uno de los principales pintores barrocos de la Málaga del XVII. Este artista fue seguidor directo de Alonso Cano, y autor entre otras obras de la Asunción, del San Juan de Dios y del San Francisco Javier de la Catedral, o de la Virgen de las Ánimas de las iglesias de la Victoria y Santiago. No sería de extrañar que a un pintor de tal categoría se dirigiera el obispo, que ya de por sí se relacionaba con artistas de la categoría de Pedro de Mena y Alonso Cano, para encargarle una obra de este calibre, y poder exponerla como muestra de la beligerancia y triunfo del catolicismo en las dependencias de su convento.

Como decíamos anteriormente, en una de las zonas del cuadro, la que se atribuye a Niño de Guevara, se representa a la ciudad de Málaga. Así, se identifican tanto el Castillo de Gibralfaro, la Coracha, zonas de la Alcazaba, algunas de las iglesias principales incluida la Catedral, la playa de la Caleta, la Torre de San Telmo y el Castillo de los Genoveses.

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Fragmento del lienzo en el que se contempla parte de la geografía urbana de Málaga en el siglo XVII. Entre la ciudad y San Pío V se puede observar la procesión con la imagen de la Virgen del Rosario. Fuente: La Opinión de Málaga.

Pero, además, en esta obra que comentamos aparece una procesión. En su cortejo se representa una imagen de la Virgen del Rosario vestida con un terno y manto blancos en un trono con palio, que es llevado por cuatro horquilleros. Delante de las andas se dispone una comitiva de frailes de hábito dominico portando velas. Las parihuelas están conformadas por una simple estructura con tarima sobre la que se ubican cuatro barras para la sustentación del sucinto palio que cobija a la imagen mariana. Esta obra pictórica, por lo demás, se configura como un documento único para conocer este tipo de andas en la Málaga del siglo XVII.

Estaríamos, en este caso, ante la representación malacitana de la intercesión de la Virgen para la victoria en la contienda de Lepanto. Y tratándose de la Virgen del Rosario titular de la Archicofradía del Convento de Santo Domingo, de confirmarse, nos encontraríamos ante la primera representación de una imagen de la Virgen bajo palio en Málaga. También debemos pensar que si realmente fue fray Alonso de Santo Tomás el comitente de esta obra es lógico que esta representación mariana se correspondiese con la imagen del Convento de Santo Domingo.

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Virgen del Rosario, de la Iglesia del antiguo Convento de Santo Domingo. Fuente: Alejandro Guerrero.

En este sentido, se ha podido documentar recientemente el encargo de unos paños bordados en oro para el trono de la Cofradía de la Virgen del Rosario de Santo Domingo. Así, Pedro de Benavides, bordador, en el testamento que otorga ante el notario José Benítez el 5 de diciembre de 1630 declara que “tengo hecho y bordado un aderezo de andas para la cofradia de Nrâ Sra del rosario cita en Santo domingo qual e hecho de orden de laçaro de Moralles mªdomo de la dha cofradia[1]. El precio de este trabajo ascendió a dos mil ochocientos diez reales. Podríamos encontrarnos, quizás, ante la referencia al palio que se representa en el cuadro que comentamos.

 

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[1](A)rchivo (H)istórico (P)rovincial de (M)álaga, caja 1252. Escribanía de José Benítez. 1.630. Citado en GARCÍA GÓMEZ, Francisco. 28.000 testamentos malagueños del siglo XVII. Asociación de Investigadores de los Archivos de Málaga. Ediciones Genal. Málaga. 2018.

Fuentes:

  • GUTIÉRREZ, Francisco. “La ciudad escondida”, en Diario SUR. 17/09/2007;
  • GUILLÉN, A. “Lepanto se “batalló” en Málaga”, en La Opinión de Málaga. 03/06/2009;
  • NORIEGA, Javier. “Entramos en la batalla de Lepanto con el cuadro del Museo Naval”, en ABC. 07/10/2016.

 

Fotografía de cabecera: “Revelación a San Pío V de la victoria de la Santa Liga en Lepanto”. Fuente: Museo Naval de Madrid.

Un comentario sobre “¿La primera Virgen bajo palio?

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