El 2 de abril de 1728 Ciriaco Navarro y Carrasco, patrono de la capilla del Señor San Ildefonso de la Parroquia de San Juan, elevaba a escritura pública ante el escribano Nicolás Eusebio del Castillo la cesión de dicha capilla a favor de la Congregación del Santo Rosario de Ntra. Sra. de la Concepción, establecida en aquel templo, con la condición de que en ella la Hermandad levantase su altar y allí se pusiese la Santa Cruz[i].

La capilla del Santo Rosario de San Juan, la tercera de la nave del lado del Evangelio según se cuenta desde los pies del templo, poseía un retablo en cuyo centro se disponía un lienzo con la imagen de San Ildefonso, como recordatorio del deseo del cedente de la capilla de que este santo continuase presidiéndola. En su parte superior había otra pintura, esta vez de la Inmaculada Concepción. Además, adornaban el retablo cuatro ángeles, una efigie de Santiago Apóstol y otra de San Juan Bautista, estas últimas “de à vara cada una”, costeadas por la propia Congregación en 1765. La hechura de ambas imágenes ascendió a la suma de 480 reales de vellón.

Este altar también se adornaba con numerosos ramos de flores de talco, de plata o pintados de colores, y candeleros de madera de distintos tamaños y de colores azul o blanco. Igualmente, en ella se disponía un sagrario, con su llave de plata, y unas cortinas de terciopelo rosado con galón de oro. En la mesa del altar se ubicaban dos atriles blancos y la cruz.

La decoración de esta capilla se completaba con dos arañas de lata con guarnición de cristal y, como nota curiosa, con cuatro huevos de avestruz.

Es en el año 1820, y no anteriormente, cuando aparece en el inventario de esta Hermandad una referencia a una imagen de la Virgen titulada del Rosario. Esta imagen contaba con un Niño Jesús en sus brazos y se encontraba ubicada en la capilla de la Congregación de San Juan, dentro de una urna “con tres cristaleras”, con una peana de madera y un trono dorado. Quizás podría tratarse de una imagen de tamaño inferior al natural y que fuera la que procesionó en la festividad de San Juan del año 1797.

Entre las preseas con las que contaba la Virgen del Rosario de San Juan se conoce que disponía de dos juegos de coronas y cetros de plata, así como de una media luna de cobre plateado con tres piedras de colores. Además, tenía un lazo para el cuello de plata y piedras de Francia; un broche de oro y diamantes, valorado en 500 reales; un rosario de oro, con un valor de 1000 reales; y dos anillos de oro y esmeraldas, estimados en 160 reales. Por su parte, el Niño Jesús contaba con un rosario de plata, de 60 reales de valor, y un anillo de oro con una esmeralda, valorado en 20 reales. Igualmente, consta que Gabriel Arvinola agasajó a la Virgen con un rosario de oro, haciendo lo propio Inés Guzmán, con un anillo de oro y esmeraldas.

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Capilla de Ntra. Sra. del Perpétuo Socorro, en la actualidad. En ella recibió culto la Virgen del Rosario de San Juan. Fotografía propiedad de Rodrigo Fernández.

Por la documentación conservada, se podría afirmar que esta Congregación se mantuvo viva por lo menos hasta 1842, fecha en la que aún aparecen gastos por la compostura de faroles[ii]. No obstante, en las posteriores décadas del siglo XIX vuelven a aparecer nuevos datos sobre la Virgen del Rosario de San Juan. Así, durante todo el mes de mayo de 1870, y a expensas de un devoto, se celebró diariamente una misa rezada “con órgano, en el altar del Sagrario –que se ubica en la capilla de la cabecera del lado de la Epístola-, (…) en obsequio à la Stma. Virgen que bajo la advocación del Sto. Rosario se venera en la expresada capilla[iii]. Estos cultos también tuvieron lugar al año siguiente[iv]. Podríamos pensar que, una vez extinguida la Hermandad del Rosario de San Juan la imagen habría pasado a la capilla del Sagrario de la Parroquial.

Por otro lado, en 1881 la imagen de la Virgen también fue objeto de los cultos propios del mes de María, por tener “especial devoción[v]. Cuatro años más tarde[vi] volvemos a tener noticias de esta imagen, esta vez con motivo de la organización de los ejercicios espirituales necesarios para lucrar las indulgencias concedidas por León XIII por el rezo del Santo Rosario, “cantando sus misterios con órgano y voces, terminando todos los días estos piadosos actos con la salve solemne cantada á Ntra. Sra. del Rosario, asistiendo con luces los devotos y fieles”.

A principios del siglo XX, concretamente en 1901, se vuelve a tener constancia de la presencia de esta imagen, pero con un nuevo cambio de ubicación en el templo parroquial de San Juan. Esta vez se la documenta en el testero de entrada a la sacristía de la Iglesia, en un altar con un camarín en donde estaba colocada esta imagen[vii]. Sin embargo, ya en 1905 deja de aparecer la Virgen del Rosario en la mencionada capilla, toda vez que se había construido por los hermanos Casasola un retablo de estilo gótico florido para un lienzo con la representación de Ntra. Sra. del Perpétuo Socorro[viii], regalado por Consuelo Gutiérrez de Solís y traído de Roma, habiendo sido bendecido por León XIII[ix].

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Virgen de la Antigua en la capilla del Rosario de San Juan, antes de 1931. Fuente: Legado Temboury.

Ahora bien, también hemos de reseñar la presencia en la primigenia capilla de la Hermandad del Santo Rosario de la Concepción, en 1901, de una imagen de la Virgen que, en principio, no debemos asimilar a ésta que comentamos[x]. Se trata de la Virgen de la Antigua, que daba nombre a principios del siglo XX a esta capilla, y que la bibliografía de esta época calificaba como escultura de bastante mérito[xi], descripción que pensamos acertada. Datable en el siglo XVI[xii], quizás podría haber tomado esta advocación para diferenciarla de la imagen que hemos señalado anteriormente, en paralelismo a lo ocurrido en el caso similar de la Iglesia del Convento de Santo Domingo.

Por la fotografía conservada anterior a 1931, sabemos que la Virgen de la Antigua se ubicaba en el testero derecho de la capilla del Rosario. Medía 135 cms. de alto, correspondiendo a la cabeza 17 cms. Se trataba de una imagen de talla completa, que sostenía al Niño Jesús con su mano izquierda, mientras que la derecha hacía ademán de posarse sobre el pecho o sobre el brazo derecho del Divino Infante. La cabeza la giraba hacia su lado izquierdo, con intención de mirar a su Hijo. Ambas imágenes poseían coronas imperiales metálicas y sin ráfaga, de corte barroco.

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Fotografías de la Virgen de la Antigua en 1935, tras la intervención a que fue sometida a cargo de Francisco Palma García tras haber sido parcialmente destruida en 1931. Fuente: Legado Temboury.

Habiendo sido parcialmente destruida, la Virgen de la Antigua fue reconstruida tras los sucesos de 1931 por Francisco Palma García, desapareciendo definitivamente en 1936.

Podemos plantear la hipótesis, por tanto, de que la imagen de la Virgen del Rosario de la Congregación de San Juan, que había gozado de cierta veneración por los fieles desde su llegada a su capilla, y a pesar de los cultos de los que fue objeto a lo largo del siglo XIX, habría deambulado por distintos altares del templo una vez extinguida su Hermandad, momento a partir del cual la imagen mariana que quedó en la anterior capilla del Rosario pasaría a otorgarle a dicho altar el nombre derivado de su advocación de la Antigua, con el que era conocida esta capilla a principios del siglo XX.

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[i] (A)rchivo de la (A)rchicofradía de los (D)olores de (S)an (J)uan. Inventario del Rosario de San Juan. 1790-1821.

[ii] AADSJ. Legajo 2, pieza 9, documento 58.

[iii] El Avisador Malagueño. 10 de mayo de 1870.

[iv] El Avisador Malagueño. 11 de mayo de 1871.

[v] El Avisador Malagueño. 13 de mayo de 1881.

[vi] El Avisador Malagueño. 6 de octubre de 1885.

[vii] URBANO, Ramón A. Guía de Málaga. Librería de J. Duarte. 1901. Pág. 67.

[viii] PÉREZ LÓPEZ Y SUPERVIELLE, E. Guía oficial de Málaga y su provincia. Málaga. 1905. Págs. 220-221.

[ix] JIMÉNEZ GUERRERO, José. La destrucción del patrimonio eclesiástico en la Guerra Civil. Málaga y su provincia. Editorial Arguval. Málaga. 2011. Pág. 63.

[x] Igualmente, en la capilla del Rosario de San Juan se encontraba un Santo Cristo que, por la información que aporta la documentación consultada, debería corresponderse con un crucificado.

[xi] URBANO, Ramón A. Guía de Málaga. Librería de J. Duarte. 1901. Pág. 67, y PÉREZ LÓPEZ Y SUPERVIELLE, E. Guía oficial de Málaga y su provincia. Málaga. 1905. Págs. 220-221.

[xii] JIMÉNEZ GUERRERO, José. Op. cit. Pág. 69.

Agradecemos a @nosoloalameda y a @_alecerezo la ayuda prestada para la localización de las fotografías de la Virgen de la Antigua.

Foto de cabecera: Virgen de la Antigua. Fuente: Legado Temboury.

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