Para seguir con esta breve descripción que estamos llevando a cabo de las distintas corporaciones del Santo Rosario existentes en Málaga, toca ahora centrarnos en el ámbito de la Iglesia Parroquial de los Santos Mártires Ciriaco y Paula. Esta circunscripción llegó a englobar en su entramado urbano a la mayor densidad de hermandades del Santo Rosario en nuestra ciudad.

Siempre ha sido controvertida la fecha de fundación de la Congregación del Santo Rosario de la Aurora María. Aunque Medina Conde señala que “según papeles del Archivo general, la Congregación del Rosario de la Aurora María fue anterior al año 1680, 8 después del de Sto. Domingo[1], Retana Rojano se decanta por confirmar el año 1690 como la fecha fundacional de esta corporación[2]. Esta circunstancia ha propiciado la teoría, que seguimos, de que el surgimiento de las hermandades rosarianas no sería tan expontáneo como se venía pensando, sino que se podría haber promocionado su creación desde la propia Orden dominica, especialmente tras el Sínodo de 1671 auspiciado por el Obispo fray Alonso de Santo Tomás. Así, no debemos olvidar que en ese mismo año de 1690 también aparecen este tipo de corporaciones en Sevilla y en Córdoba. Por tanto, la ciudad de Málaga habría jugado un papel preponderante en el nacimiento de este tipo de confraternidades.

Sin embargo, las primeras constituciones corporativas del Rosario de la Aurora María no serían aprobadas hasta el 19 de enero de 1758 por el entonces Provisor del Obispado Manuel Antonio Ferrer y Figueredo[3].

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Distintas ubicaciones del Rosario de la Aurora María hasta 1728. 1a: calle San Jacinto, lugar de fundación según Medina Conde; 1b: calle del Rosal, lugar de fundación según fray Antonio Agustín de Milla; 2: calle de Agustín Parejo; 3: calle la Puente. Plano de José Carrión de Mula. 1791. Fuente: Archivo Municipal de Málaga.

Fue Juan Sánchez, maestro de escuela y terciario dominico, quien llevó a cabo la fundación de la Congregación del Rosario de la Aurora María en la calle de San Jacinto, según señala Medina Conde. Si bien, fray Antonio Agustín de Milla sitúa el nacimiento de este Rosario en la calle del Rosal, muy cercana a la primera[4]. Sea como fuere, en 1698 el Rosario se trasladó a la calle Agustín Parejo, a la casa de Lucas Navarro, y en 1705 a la calle de la Puente, a la vivienda de Pedro de Alburquerque.

El 28 de marzo de 1728 la Hermandad solicitó un solar para la construcción de una capilla propia en la ribera del Guadalmedina. Aunque el templo no se dedicó hasta el 15 de enero de 1758, en 1739 ya se trasladó a la imagen titular de la corporación hasta esa capilla[5].

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Iglesia de la Aurora María desde el puente de Alfonso XIII, hoy de la Aurora, hacia 1930. Fuente: Legado Temboury.

Si bien en un primer momento la titular de la Hermandad era una “Imagen de N. Sra. de su Estandarte, ò Bandera[6], en el traspaso de bienes que Juan Sánchez hace a su sucesor, Lucas Navarro, en 1698 ya aparece relacionada una imagen vestidera de la Virgen de talla pequeña, comprada en un baratillo por Miguel de Valencia. Poseía una corona de plata de seis pesos; un rosario de bolas blancas; dos vestidos, uno de ellos encarnado, con siete lazos cada uno de ellos; y un manto de tafetán celeste[7].

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Virgen de los Dolores, también llamada de las Lágrimas, de la Parroquia de los Santos Mártires. Fuente: Archivo Municipal de Málaga.

El templo parroquial de los Santos Mártires fue testigo del nacimiento de una Congregación del Santo Rosario con anterioridad al año 1735[8]. En un primer momento, las limosnas recogidas por esta Congregación estuvieron destinadas a la Virgen de los Dolores y Angustias, que recibía culto en dicha Iglesia. Si bien, en 1736, los hermanos mayores de la Hermandad de la Virgen de los Dolores otorgan escritura pública por la que expresan su deseo de dar mayor culto y devoción a la sagrada imagen, desvinculándola del rosario público que ejercía la Congregación, y comenzando a salir con el estandarte los Viernes de Dolores.

No será hasta agosto de 1755, por ahora, cuando se documente una relación directa de esta Hermandad rosariana con la Virgen de los Remedios, a través de la participación de aquella en el octavario sacramental, y posterior procesión eucarística, que se desarrolló en la Parroquia por la culminación de las obras comenzadas en 1743. Estos cultos fueron auspiciados por la Archicofradía Sacramental de los Mártires y su objeto fue mostrar el agradecimiento a Su Divina Majestad por la conclusión de dichas obras. Este octavario contó con la presencia de la Virgen de los Remedios en el altar mayor del templo, participando de una manera muy activa en el mismo la Hermandad del Santo Rosario[9]. Como sabemos, el terremoto de 1 de noviembre de 1755 y su réplica del día 27 del mismo mes y año fueron el espaldarazo definitivo para la vinculación de esta Congregación con la imagen de la Virgen.

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Portada de la edición del Octavario Magnífico celebrado en agosto de 1755 en la Parroquia de los Santos Mártires. Fuente: Archivo de la Hermandad de los Remedios.

Sin perjuicio de que la Hermandad contase con una imagen letífica como titular, no es menos cierto que igualmente contaba con tres simpecados o estandartes, para sus distintas procesiones diarias o de gala.

La capilla de la Hermandad del Santo Rosario de los Santos Mártires se ubicaba en el lado de la Epístola. Concretamente, la cuarta contada desde los pies del templo, y que en 1849 pasaría a ser ocupada por la imagen de Ntro. Padre Jesús Orando en el Huerto. Para ese año, la Virgen de los Remedios habría pasado a la capilla de la Asunción, inmediata a la puerta principal del templo en el lado de la Epístola.

En el primer tercio del siglo XVIII se debe situar la fundación del Rosario de Ntra. Sra. de la Cabeza. Alrededor de 1668, Catalina de Vejerano, o Catalina de Vergara, daba culto a un cuadro con esta representación de la Virgen en las inmediaciones de la Puerta de Antequera. Lisardo Guede ubica cronológicamente el inicio de este culto, sin embargo, en 1692[10]. Medina Conde, una vez más, nos relata los orígenes de esta capilla callejera señalando que “esa Hermita que está en ella es de N. Sra. de la Cabeza, que al principio no fue mas que un quadro colgado en ella, que cuidaba una muger piadosa, y los vecinos lo colocaron en un nicho de la puerta, que después creció à Capilla, ó Hermita[11]. Catalina de Vergara amplió la capilla a su costa hasta conformarla como una ermita callejera en toda regla.

Con posterioridad a esta primera ampliación del edificio se fundó un Rosario de jóvenes, que luego estuvo formado por hombres, y cuyas limosnas se dedicaron al culto de la Virgen[12].

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Plano de la Puerta de Antequera. Intramuros a la misma se ubicaba la capilla de la Virgen de la Cabeza. Hoy día queda como recuerdo en el entramado urbano la calle Arco de la Cabeza. Plano de José Carrión de Mula. 1791. Fuente: Archivo Municipal de Málaga.

Como decimos, en un primer momento la capilla estuvo presidida por el lienzo al que la devota señora promocionó su culto. Con el encargo en 1737 de una imagen de bulto redondo, a un imaginero que desconocemos, se propició una nueva ampliación de la ermita para dar una ubicación más adecuada a la Virgen.

Hasta el día de hoy hemos podido localizar pocos datos respecto de dos Rosarios. Uno de ellos, el existente en la capilla del Cristo de la Salud, sabemos que ya se habría extinguido a finales del siglo XVIII, dado que no aparece en el expediente de 1795 para la justificación de rentas subsidiales de la Santa Cruzada. Aunque, como veremos, no todos los datos que se puedan derivar de ese expediente han de ser tenidos como ciertos.

Por otro lado, en la Iglesia de San Pablo, construida como ayuda para enterramiento de la Parroquia de los Santos Mártires entre los años 1648 y 1649, también existió una congregación del Santo Rosario por lo menos desde 1750. Así en este año, Pedro de la Cerda, maestro pintor, otorga testamento señalando que acudan a su entierro los rosarios de las Iglesias de San Pablo y San Pedro[13], de los cuales suponemos que era hermano. Esta participación de las congregaciones rosarianas en los sepelios se determina como una nota común en el devenir cotidiano estas corporaciones.

Aunque no se ha podido documentar que se rindiese culto a una imagen vestidera o de bulto redondo, sí sabemos que la titular de esta Hermandad era Ntra. Sra. de la Concepción. En defecto de aquélla, no es venturoso suponer que estaría representada en los estandartes de la corporación.

Como señala Retana Rojano, a diferencia de otros rosarios públicos que construyeron capilla propia y que venimos señalando a lo largo de esta exposición, el Rosario de Ntra. Sra. de la Concepción de San Pablo se creó ex profeso desde el seno del propio ámbito parroquial.

El origen del Rosario del Santo Cristo de Zamarrilla, como también ocurre en el caso del Rosario del Cristo del Socorro, hay que situarlo en la existencia de cruces humilladeros en las distintas zonas de extramuros de la ciudad, y que se ubicaban en los caminos de entrada. Así, a través de este tipo de construcciones, junto con ermitas y capillas callejeras, se conseguía la sacralización del espacio urbano.

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Ermita de Zamarrilla hacia 1940. Fuente: Archivo Municipal de Málaga.

Si bien hasta el 31 de agosto de 1788 no contó con constituciones propias, aunque ya configurada como una mutualidad de entierro[14], el movimiento rosariano alrededor de la Cruz de Zamarrilla hay que situarlo en 1757, con dos causas: el pensamiento colectivo que aún se mantenía tras los estragos del terremoto de Lisboa de que las calamidades públicas se derivaban de los pecados cometidos por la ciudadanía; y la cercana construcción, en 1756, de una capilla frente a la calle Parras para, también, dar culto a la Santa Cruz. Esta última serviría para encauzar el surgimiento del Rosario del Cristo del Socorro[15].

Juan Silvestre Gale o Guede y José Coronado, vecinos del barrio de la Trinidad, solicitaron autorización al Cabildo municipal, que se celebró el 9 de septiembre de 1757, para construir una capillita en la Cruz de Zamarrilla, para colocar allí una imagen o cruz, con la finalidad de que en ese lugar concurrirera el vecindario todas las noches para rezar el rosario. También se comprometían a plantar una alameda[16]. Dado el visto bueno el 13 de septiembre de ese año, el cuerpo octogonal de la ermita ya estaba acabado en 1758, como primera fase de su construcción. Además, se amplió el templo alineándolo al camino, a través de la licencia que se solicitó el 11 de marzo de 1760.

Conocemos que, en un primer momento, la ermita estuvo presidida por una cruz. Con posterioridad Lorenzo Marcelli realizó un crucificado, junto con una dolorosa que pasó a San Pablo, un San Francisco y un San Isidro. Al crucificado, conocido como el de Zamarrilla, también se le advocó como de la Esperanza o del Camino[17].

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Virgen de la Amargura. Probablemente se trata de la titular de la Congregación del Santo Rosario de la Virgen de los Dolores de la Ermita de Zamarrilla. Fuente: @SemSantaMlg

En 1792, Marcos de la Rosa y Francisco La Febre, Hermano Mayor y Mayordomo respectivamente de la Congregación del Santo Rosario de Ntra. Sra. de los Dolores de la Ermita de Zamarrilla, declaran ante el Cabildo municipal que “han construido àsus Expensas una Ymagen de Dolores de Cuerpo entero la qual no hay sitio conmodo donde poderse colocar en la dha. Capilla, y pa qe se le dé por los fieles la adoracion debida” y solicitan permiso para la construcción de un camarín para la Virgen. El Ayuntamiento comisiona al obrero mayor y al síndico, concediendo la licencia a la Hermandad[18], ya que la obra no es incómoda al camino inmediato y colateral a la Ermita. Este camarín se correspondería con el que en la actualidad ocupa la imagen de Ntro. Padre Jesús del Santo Suplicio.

Por lo tanto, estaríamos ante la segunda fundación de una entidad rosariana en la Ermita de Zamarrilla y que vino a asumir la finalidad del rezo del Santo Rosario una vez que la Hermandad del Santo Cristo de Zamarrilla se constituyó en 1788 como mutualidad de entierro[19].

Probablemente, la Dolorosa a la que rendía culto esta Congregación fue la que comenzó a procesionar la Cofradía de la Virgen de la Amargura fundada en 1921. Datable en la segunda mitad del siglo XVIII, se trataba de una imagen con la cabeza levemente inclinada hacia su lado derecho, la mirada elevada y las manos abiertas. Agustín Clavijo la describía como “una escultura –imagen de vestir- propia del círculo devocional malagueño del siglo XVIII sin grandes pretensiones artísticas: rostro compungido por el llanto, con la mirada en alto y las manos extendidas en actitud de súplica[20]. No cabe duda su relación y parentesco con otras imágenes dieciochescas de la Virgen de nuestra ciudad.

En la zona del barrio de Capuchinos tuvo su origen una última corporación rosariana perteneciente al ámbito de los Santos Mártires. Todo hace pensar que esta confraternidad no nacería como una hermandad organizada estatutariamente, sino más bien como una simple congregación de devotos. Señala Medina Conde que en 1776 “unos muchachos comenzaron à sacar un Rosario de noche de una casa de calle de Ollerias, en cuyo quarto baxo había una imagen de N. Sra. de las Angustias. Habiéndose juntado muchos Hermanos del Barrio de Capuchinos, determinaron situarlo en la Ermita de una Sta. Cruz que había frente de la calle de Parras, inmediato al Caus del Molinillo, con el título del Sto. Christo de la Espiracion[21]. Si bien, Díaz de Escovar retrotrae su existencia a 1773, indicando que los mayordomos de esta Hermandad solicitaron licencia para la construcción del camarín el 23 de agosto de ese año, que abrió al culto el 3 de mayo de 1776[22]. Según Jiménez Guerrero, de esta época vendría la estrecha relación de la Hermandad con la festividad de la Santa Cruz.

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Capilla del Molinillo. Fuente: Diario SUR, en “Capillas y cofradías desaparecidas en la ciudad de Málaga”, de José Jiménez Guerrero.

Las desavenencias surgidas a finales del siglo XVIII entre los miembros de esta corporación, y que se originaron por el estado de conservación de la ermita y el traslado del crucificado a una casa particular, determinaron que algunos de sus hermanos constituyeran la Hermandad del Cristo de la Expiración en el barrio de la Victoria, edificando la capilla de la calle Agua[23]. Es conocido el altercado público que protagonizaron ambas hermandades en el rosario del 1 de enero de 1800 en el Altozano.

La imagen que recibía culto en esta Ermita del Molinillo, en un primer momento, fue la del Cristo de la Expiración. Tras la escisión que hemos comentado, pasaría a recibir culto el Cristo del Socorro, imagen que se la tenía por muy milagrosa.

La ermita se levantó frente a la calle Parras antes de mayo de 1756 para dar culto a una cruz[24], como decimos. Casi cuarenta años después, en 1799, Juan Modest, Hermano Mayor para la fiestas del Santísimo Cristo del Molinillo, solicitó al Colegio y Acueducto de San Telmo licencia para hacer un camarín para el Cristo del Socrro.

Tanto la Hermandad como la capilla estuvieron directamente relacionadas desde sus inicios con el culto a la Santa Cruz. Un claro ejemplo es que el 22 de diciembre de 1803, José Campos, Manuel de Cueto, Miguel Padilla y Miguel Granados contrataron con Diego Suárez la realización de la Santa Cruz del Molinillo[25].

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[1] MEDINA CONDE, Cristóbal. Conversaciones históricas malagueñas. Parte IV. 1792. Pág. 269.

[2] RETANA ROJANO, Rafael. “Rosario de la Aurora. Congregación Rosariana de Málaga”, en La doble curva, 2011. Págs. 144-150.

[3] MEDINA CONDE, Cristóbal. Conversaciones históricas malagueñas. Parte IV. 1792. Pág. 270.

[4] RETANA ROJANO, Rafael. Op. cit. Los textos consultados muestran una segunda disyuntiva: Medina Conde señala que el Rosario pasaría al corralón de Bustamente antes de ubicarse en la calle Agustín Parejo, mientras que fray Antonio ubica este corralón en esta última calle.

[5] (A)rchivo (D)íaz de (E)scovar. 298 (2.1).

[6] MEDINA CONDE, Cristóbal. Op. cit.

[7] RETANA ROJANO, Rafael. Op. cit.

[8] (A)rchivo (H)istórico (P)rovincial de (M)álaga. Protocolos Notariales. 9 de julio de 1735. Escribanía de Salvador de Salas. Agradecemos a @Malaga_SigloXIX la comunicación de este dato.

[9] (A)rchivo de la Muy Antigua (H)ermandad del Santo Rosario de (N)tra. (S)ra. de los (R)emedios. Descripción poética del Octavario Magnífico, que la Santa Parroquia de los Martyres de Málaga, ha consagrado al Smo. Sacramento del altar, como fiesta del día del Señor, en este año de 1755.

[10] GUEDE Y FERNÁNDEZ, Lisardo. Ermitas de Málaga. Edit. Bobastro. Málaga. 1987. Pág. 125.

[11] MEDINA CONDE, Cristóbal. Conversaciones históricas malagueñas. Parte II. 1792. Pág. 207.

[12] MEDINA CONDE, Cristóbal. Conversaciones históricas malagueñas. Parte IV. 1792. Pág. 184.

[13] LLORDÉN SIMÓN, P. Andrés. Pintores y doradores malagueños. Ensayo histórico documental (siglos XV-XIX). Ediciones Real Monasterio de El Escorial. Ávila. 1959. Pág. 279.

[14] JIMÉNEZ GUERRERO, José. Historia de una devoción popular: la Virgen de Zamarrilla. Colección “La Saeta”, Libros cofrades, 3. Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga. Málaga. 2003. Pág. 26.

[15] JIMÉNEZ GUERERO, José. Capillas y cofradías desaparecidas en la ciudad de Málaga. Editorial Arguval. Málaga. 2008. Pág. 163.

[16] (A)rchivo (M)unicipal de (M)álaga. AACC. 9 de septiembre de 1757.

[17] JIMÉNEZ GUERRERO, José. Historia de una devoción popular: la Virgen de Zamarrilla. Colección “La Saeta”, Libros cofrades, 3. Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga. Málaga. 2003. Págs. 21 y 31.

[18] AMM. AACC. 22 de marzo de 1792.

[19] JIMÉNEZ GUERRERO, José. Op. cit.

[20] CLAVIJO GARCÍA, Agustín. Semana Santa en Málaga. La Semana Santa malagueña en su iconografía desaparecida. Edit. Arguval. Málaga. 1984. Tomo II. Pág. 109.

[21] MEDINA CONDE, Cristóbal. Op. cit. Pág. 309.

[22] ADE. 298 (17.1).

[23] JIMÉNEZ GUERERO, José. Capillas y cofradías desaparecidas en la ciudad de Málaga. Editorial Arguval. Málaga. 2008. Pág. 163.

[24] JIMÉNEZ GUERERO, José. Op. cit.

[25] JIMÉNEZ GUERERO, José. Op. cit. Pág. 184.

Fotografía de cabecera de esta entrada: Virgen de los Dolores, o de las Lágrimas, de la Parroquia de los Santos Mártires. Fuente: Archivo Municipal de Málaga.

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